Cada año parece haber una película mexicana que aparenta darle esperanza al resto de la industria cinematográfica del país. El año pasado fue la maravillosa El Estudiante, y este año el honor parece ser No Eres Tú, Soy Yo. ¡Cielos, qué gran película!
¡Ah, no, qué tonto!. Las dos son pésimas. Especialmente esta última.
En No Eres Tú Soy Yo, Eugenio Derbez interpreta a Javier, un cirujano cardiaco/ DJ de eventos del VIP (profesiones que van de la mano, por supuesto) a quien, una semana después de casarse, su esposa, María, le marca desde Miami, en donde iban a vivir juntos, para decirle que está engañándolo con un doctor bastante prominente y amigo de la familia de ella. Por supuesto, aunque le dice que se está cogiendo al tal doctor, y que por eso no quiere que vaya a Miami, antes de colgar dice NO ERES TÚ, SOY YO, frase que se repite a través de la película aunque nunca tiene sentido alguno cuando la dicen, probablemente porque si no la película se hubiera quedado sin un ángulo publicitario. Es como si le hubieran pedido a Yordi Rosado y a Adal Ramones ser consejeros de marketing mientras la película ya se estaba filmando, y les hubieran dicho “no, no, la película necesita más comedia. ¡Ínguesu! ¿Saben qué es cañón? Cuando las chavas te cortan con una frase como “No eres tú, soy yo” o “Te quiero como amigo‘ Hija de su pink Floyd!”, y les hubieran obligado a incluir esa frase a fuerza.
Si Javier, el personaje de Eugenio Derbez, hubiera nacido en los tiempos de Freud, seguramente hubiera sido diagnosticado con histeria femenina y estaría bajo una parálisis motriz incurable. Pero este es el siglo XXI, época del progreso. Por lo tanto, en vez de eso, Javier tiene que pasar por una tras otra situación “cómica” para aprender que el que lo hayan dejado no es el fin del mundo. En el transcurso de la trama se va descubriendo verdaderamente lo antipático que es Javier: tiene un sentido del humor pésimo, es MUY intenso, todas sus frases o acciones son clichés (bueno, las de él y todos los otros personajes de la película), es todo “needy” y es verdaderamente sucio (por ejemplo, cuando está meditando si regresar con María o seguir con otra persona que está saliendo, en los únicos momentos que puede pensar son en las escenas sexuales que tuvo con ambas [especialmente molesto cuando tienes, como yo, a un guey al lado que, aunque iba con su novia, no paraba de balbucear "Mmmh" cuando pasaban esas escenas] Ah, por cierto, ¡SPOILERS! ¡UPS!).
Todo esto va acompañado de una excelsa dirección por parte de Alejandro Springall, que aparentemente fue a la escuela de dirección de Bandamax. La película parece que fue editada por alguien que acaba descubrir el iMovie y está emocionadísimo porque hoy aprendió en un tutorial de YouTube lo que es un jump cut. Por lo tanto, no existe una escena que corra de manera seguida. TODAS las escenas saltan de un lugar a otro, tanto así que me llegué a preguntar si el personaje de Derbez, era esquizofrénico, y en realidad teníamos que percibir las cosas como él las veía dentro de su mente. Desgraciadamente, no es el caso. El mareo y el que la película esté editada como si fuera un trailer de 90 minutos, son involuntarios. Junto con los múltiples jump cuts, en los que no se respeta eje alguno, el director y el editor parecen ser fans from hell de los videos de música grupera, y por lo tanto abundan escenas en donde existen momentos “dramáticos” de uno o dos segundos en cámara lenta, o en la que en la misma pantalla hay dos escenas cursis difuminadas transcurriendo al mismo tiempo (sí saben cómo, ¿no?), o escenas sexuales con miles de ángulos de las caricias. Mientras tanto, el encargado de la musicalización parece haber hecho su trabajo con un radio, pues la música sube y baja como taxi pasando por debajo de un puente.
No le pide nada este video a “No eres tú, soy yo”
¿Por qué son estas películas las únicas cintas mexicanas que tienen éxito, en vez de otras más propositivas, como lo es, actualmente, El Informe Toledo? Si aún así no me creen lo mala que está, va este dato. La vez que más se rieron en mi sala (que estaba llena, por cierto, PFF), es cuando dijeron la palabra pito (“me vale pito” o algo así). Es todo lo que tengo que decir. No Eres Tú, Soy Yo lleva dos semanas consecutivas como segundo lugar en la taquilla nacional. Lloro por el futuro del cine mexicano.









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